La carrera espacial entre Estados Unidos y China

La guerra espacial entre EE.UU. y China aumenta a pasos agigantados con el establecimiento de una nueva estación y el lanzamiento de misiones al espacio por parte del gigante asiático.

Muy pocos países en el mundo tienen capacidad para poner satélites en órbita terrestre, no digamos naves espaciales tripuladas o de carga. Se considera, de una forma relativamente arbitraria, que se llega a órbita terrestre a partir de los 100 km de altitud desde la superficie de nuestro planeta a nivel del mar. Para ello es necesario disponer de una tecnología que está al alcance actualmente de sólo 8 países y una organización espacial capitaneada por Francia que agrupa a la mayoría de los países europeos, la Agencia Espacial Europea, ESA (la ESA es una organización independiente de la Unión Europea de la que forma parte España). De estos, únicamente tres juegan en primera división, Estados Unidos, Rusia y China, y sólo 2, a día de hoy, disponen de naves tripuladas, Rusia y China. Y como no, también en este ámbito Estados Unidos y China están enzarzados en una nueva carrera espacial.

Este artículo corresponde a un fragmento del “Módulo IV: La carrera espacial entre Estados Unidos y China” del “Curso: EEUU vs China: la guerra por la hegemonía mundial del siglo XXI“, creado e impartido por Fernando Moragón, Presidente del Consejo Hispano-Chino “One Belt, One Road”.


Es necesario señalar que cuando oímos quejas contra los programas espaciales de países como Irán o Corea del Norte por parte de EE.UU. aduciendo que el desarrollo de cohetes espaciales puede servir para crear misiles de corto, medio o largo alcance con capacidad de albergar como carga de pago una cabeza nuclear se está mintiendo descaradamente. Es verdad que un cohete espacial y un misil intercontinental son cosas parecidas; pero no iguales. De hecho, un misil intercontinental puede convertirse con relativa facilidad en un cohete espacial; pero no al revés. Por ejemplo, los misiles usan combustibles sólidos, mientras que lo cohetes usan combustibles líquidos. Esto es así porque los combustibles sólidos pueden estar cargados dentro de un misil durante mucho tiempo, permitiéndole estar listo en cualquier momento para ser lanzado; pero si usaran combustibles líquidos estos tendrían que cargarse en los depósitos de un misil poco tiempo antes de ser lanzado y no pueden permanecer mucho tiempo dentro de ellos. Esto no es un problema para los cohetes espaciales que al usar combustibles líquidos consiguen mucha más potencia y eficacia que con los sólidos. Lo habitual suele ser, además, que un país desarrolle primero la tecnología para construir misiles balísticos, y como resultado de esta, se desarrollen después los cohetes espaciales. Así sucedió, por ejemplo, con la Unión Soviética, que primero creo el misil R-7 y a partir de él construyó toda una familia de cohetes espaciales.

Por otra parte, crear un satélite que tenga el tamaño conveniente para poder ser lanzado desde los cohetes más pequeños no es un problema actualmente para un país que sea capaz de crear un cohete espacial; pero crear una bomba nuclear y ser capaz de reducir su tamaño para introducirla en la cabeza de un misil es algo que está, tecnológicamente hablando, al alcance de muy pocos países, y, desde luego no de Irán o Corea del Norte. Por ello, la supuesta amenaza nuclear que representan estos países con sus misiles de alcance medio es inexistente, pura propaganda.

 

 

Durante esta década, Rusia es el país que ha lanzado más cohetes por año (excepto en 2017 que fue EE.UU.); pero esto ha dejado de ser así en los dos últimos años. En 2018 y en 2019 China se colocó en primera posición con 39 lanzamientos, el 34% del total mundial, y con 34 y un 33% en el siguiente año. EE.UU. quedo en segunda posición en 2018 con 31 lanzamientos y el 27% de todos los realizados ese año y en tercera en 2019 con 21 lanzamientos y un porcentaje del 21% del total.

Ciertamente, el progreso realizado por el programa espacial chino en lo que llevamos de este siglo ha sido espectacular; pero esto no debe dejarnos caer en el error de pensar que el programa espacial chino ha superado al norteamericano. Es verdad que el programa espacial norteamericano está en declive desde hace bastantes años, los cambios en él bajo las diferentes administraciones con numerosas cancelaciones sustituidas, a veces, por nuevas propuestas, además de los casi inevitables retrasos, han creado mucha confusión, despilfarro y falta de eficacia. Sin ir más lejos, EE.UU. no tiene naves tripuladas desde el 2011 en que dejaron de volar sus transbordadores espaciales y necesita comprar asientos en la nave espacial Soyuz rusa para volar a la Estación Espacial Internacional (las Soyuz rusas pueden llevar a 3 cosmonautas a la vez cada una y permanecer 6 meses atracadas a la Estación Espacial).

 

Lanzamientos orbitales de 2018 por países. El lanzamiento del cohete Electron se considera de Nueva Zelanda, aunque la empresa tiene sede fiscal en EEUU.

Lanzamientos orbitales de 2018 por países. El lanzamiento del cohete Electron se considera de Nueva Zelanda, aunque la empresa tiene sede fiscal en EEUU.

 

Lanzamientos orbitales por países y lanzadores en 2018

 

 

Lanzamientos orbitales de 2019 por países. El lanzamiento del cohete Electron se considera de Nueva Zelanda, aunque la empresa tiene sede fiscal en EEUU.

 

Lanzamientos orbitales por países y lanzadores en 2019

 

Como es sabido, las cargas de pago que pueden ser lanzadas a órbita terrestre o fuera de ella, como es el caso de las sondas no tripuladas para la exploración de otros cuerpos en nuestro sistema solar. Estas cargas de pago, para entendernos, satélites, pueden ser de uso militar o civil; pero en el caso de los satélites civiles, la inmensa mayoría pueden ser de doble uso, tanto civil como militar. Un caso conocido por todos es el del GPS norteamericano, el Sistema de Posicionamiento Global, una constelación de satélites en órbita terrestre que permiten la comunicación de datos en tiempo real desde y hacia cualquier parte del mundo y que usamos constantemente en nuestra vida diaria a través de distintas aplicaciones informáticas. El GPS, lógicamente, también tiene un uso militar fundamental para el Ejército estadounidense. Es decir, estos satélites son de doble uso (los rusos tienen el sistema Glonass, los chinos el BeiDou y los europeos el Galileo).

Pues bien, cuando vemos cuántos satélites están actualmente operativos en el mundo por países, nos damos cuenta de que la superioridad norteamericana con respecto a China sigue siendo abrumadora y, por tanto, sus capacidades superan extraordinariamente a las de esta última. Nada menos que los EE.UU. tienen operativos, frente a los 250 de China, 859 satélites.

Este es un ejemplo más de cómo se nos vende la falsa “amenaza china”, cuando en realidad la verdadera amenaza, y quien hoy tiene los medios para llevarla a cabo, es la de los Estados Unidos.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Autorizo el tratamiento de mis datos con la finalidad de publicar mi comentario en esta web

Responsable del fichero: Ingeoexpertia S.L. Finalidad: registro en la web. Legitimación: consentimiento. Destinatarios: No se comunicarán los datos a terceros. Derechos: acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. Puede consultar información adicional y detallada en nuestra Política de Privacidad